B) Derechos de Autor- Daniel Pennac
Del libro "Como una novela", de Daniel Pennac
1) EL DERECHO A NO LEER
En el fondo, el deber de educar consiste, al enseñar a los niños a leer, al iniciarlos en la Literatura, en darles los medios de juzgar libremente si sienten o no la "necesidad de los libros".
Porque si bien se puede admitir perfectamente que un individuo rechace la lectura, es intolerable que sea -o se crea- rechazado por ella.
2) EL DERECHO A SALTARNOS LAS PÁGINAS
Si tiene ganas de leer "Moby Dick" pero se desanima ante las disquisiciones de Melville sobre el material y las técnicas de caza de la ballena, no es preciso que renuncien a su lectura sino que se las salten, que salten por encima de estas páginas y persigan a Achab sin preocuparse del resto, ¡de la misma razón que él persigue su blanca razón de vivir y de morir!
3) EL DERECHO A NO TERMINAR UN LIBRO
Hay treinta y seis mil razones para abandonar una novela antes del final: la sensación de ya leída, una historia que no nos engancha, nuestra desaprobación total a las tesis del autor, un estilo que nos pone los pelos de punta, o por el contrario una ausencia de escritura que no es compensada por ninguna razón para seguir adelante.
¿El libro se nos cae de las manos? Que se caiga.
4) EL DERECHO A RELEER
Sobre todo releemos gratuitamente, por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la comprobación de la intimidad.
5) EL DERECHO A LEER CUALQUIER COSA
Durante cierto tiempo leemos indiscriminadamente las buenas y las malas (novelas), de la misma manera que no renunciamos de la noche a la mañana a nuestras lecturas infantiles. Todo se mezcla. (…) Y después, cierto día, vence Pasternak. Sin darnos cuenta, nuestros deseos nos llevan a la frecuentación de los "buenos".
Buscamos escritores, buscamos escrituras; se acabaron los meros compañeros de juego, reclamamos camaradas del alma.
La mera anécdota ya no nos basta. Ha llegado el momento de que pidamos a la novela algo más que la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones.
6) EL DERECHO AL BOVARISMO
Eso es, a grosso modo, el bovarismo, la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones: la imaginación brota, los nervios se agitan, el corazón se acelera, la adrenalina sube, se producen identificaciones por doquier, y el cerebro confunde (momentáneamente) lo cotidiano con lo novelesco.
Es nuestro primer estado colectivo de lector. Delicioso. Pero bastante pavoroso para el observador adulto que, casi siempre, se apresura a agitar un "buen título" bajo las narices del joven bovariano.
7) EL DERECHO A LEER EN CUALQUIER SITIO
Por su parte, el viejo Clemenceau, "el Tigre", también él un famoso soldado, daba gracias a un estreñimiento crónico, sin el cual, afirmaba, jamás habría tenido la dicha de leer las Memorias de Saint-Simón.
8) EL DERECHO A HOJEAR
Yo hojeo, nosotros hojeamos, dejémosles hojear.
Es la autorización que nos concedemos para coger cualquier volumen de nuestra biblioteca, abrirlo por cualquier lugar y sumirnos en él un momento porque sólo disponemos precisamente de ese momento.
9) DERECHO A LEER EN VOZ ALTA
En la escuela nos prohibían la lectura en voz alta. La lectura silenciosa ya era el credo de la época. Directo del ojo al cerebro. Transcripción instantánea. Rapidez, eficacia. Con un test de comprensión cada diez líneas. ¿La religión del análisis y del comentario desde el primer momento! ¡La mayoría de los chavales se cagaban de miedo, y sólo era el principio! Todas mis respuestas eran exactas pero, de vuelta a casa, lo releía todo en voz alta. Para maravillarme. Las palabras pronunciadas comenzaban a existir fuera de mí, vivían realmente. Y además, me parecía que era un acto de amor.
10) EL DERECHO A CALLARNOS
Los escasos adultos que me han dado de leer se han borrado siempre delante de los libros y se han cuidado mucho de preguntarme qué había entendido en ellos. A ésos, evidentemente, hablaba de mis lecturas.
Comentario Propio:
El derecho de autor es una realidad que nos pasa a todos a la hora de leer, compramos el libro solo por interés en la portada o por recomendación de otra persona, pero después de comenzar a leerlo nos conseguimos con todos estos derechos reflejados en nosotros. Vamos saltando paginas, dándonos cuenta que no nos gusto y no queremos terminarlo etc.
Pero estos derechos nos enseñan que tenemos esa libertad de hacer lo que queramos a la hora de leer, también nos indican que tenemos esa libertad de hacer con los libros que tengamos que leer,como experiencia propia puedo aportar que me han pasado varios de estos derechos, he saltado paginas por aburrimiento o por intriga a ver que pasa luego, he dejado de leer por la falta de interés o por que la historia no fue lo suficiente interesante, he releído varios libros mas de 5 veces porque me gusto mucho la historia, he leído en cualquier sitio tanto en el carro o caminando, también he leído en voz alta solo para ponerle énfasis al momento, también he buscado un libro para leer un solo capitulo o he hojeado para buscar esa parte favorita o para saber de que mas o menos se puede tratar la historia en el caso de no haberla leído.
Es así como el autor Daniel Pennac en su obra nos enseña la gran variedad de derechos aplicados en la cotidianidad al leer un libro y que no importa que es lo que leamos, pues tenemos la libertad de tomar la mejor decisión al momento de abrir el libro.

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